30 Aniversario del Teatro Municipal de Valdemoro

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El 25 de abril de 1987 se inauguró el Teatro Municipal de Valdemoro, que pasó a denominarse Juan Prado en octubre de 2003 como homenaje al pintor local, por lo que se acaban de cumplirse treinta años de su apertura y puesta en marcha. Para celebrarlo, el Ayuntamiento ha organizado una exposición que recorre no sólo estas tres décadas de actividad escénica en el marco de este equipamiento sino que amplía la perspectiva y se remonta al siglo XVI para mostrar la prolongada historia de la afición al arte dramático en el municipio. Podrá visitarse del 9 al 31 de mayo en el Centro Cultural Juan Prado.

El acuerdo del Concejo de 1596 que recoge el encargo de una comedia a una compañía de Madrid por un importe de 500 reales establece el inicio de la tradición escénica en Valdemoro. Este documento que custodia el Archivo Municipal es el primer testimonio escrito de la presencia del arte de Talía en la localidad cuyos estrechos lazos con los valdemoreños se prolongan hasta la actualidad ya que Valdemoro acoge el festival de teatro aficionado más antiguo de la región, que este año celebra su 33ª edición. Pues bien, la exposición propone un itinerario por esas más de cuatro centurias de dramaturgia aunque con considerables saltos cronológicos ya que, lamentablemente, son más las representaciones que no han dejado rastro documental que las que si lo han hecho, y se centra especialmente en los últimos 30 años, en los que el Teatro Municipal se ha convertido en un referente de actividad dramática.

La muestra se ha dividido en dos ambientes; el primero está protagonizado por más de medio centenar de fotografías en blanco y negro procedentes del Fondo Vecinos del Archivo Municipal, con imágenes datadas entre las décadas de los 20 y los 70 del siglo pasado, en las que aparecen retratados protagonistas, escenografías, escenas… El segundo, ya con material gráfico en color, recoge la construcción del teatro, actores y actrices sobre las tablas y momentos captados por fotógrafos amateurs, además de 25 instantáneas de profesionales. Finalmente, se ha recreado el espacio -casi mítico para el espectador- de las bambalinas en el que se puede contemplar el rincón de los instrumentos, marionetas, artículos de maquillaje y vestuario para que el visitante sienta la magia que se oculta tras el decorado.

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